Trabajan para lograr un identikit del "cordero mesopotámico"
Se desarrolló en Feliciano la Primer Reunión pro identificación geográfica del cordero del centro mesopotámico. Unos cincuenta productores y profesionales de los departamentos de Villaguay, Federal, Feliciano, Federación y de la zona de Chajarí se congregaron para trabajar en un taller sobre la caracterización de lo que sería el producto “cordero mesopotámico”.

La Jornada contó con la idea y colaboración de la gente de la Agencia de Extensión Rural (AER) Curuzú Cuatiá de la Provincia de Corrientes, a cargo del Méd. Vet. Luis Rivero; con la disertación técnica y experiencia del Ing. Agr. Marcelo Champredonde proveniente del INTA Bordenave y la organización logística del Ing. Agr. Juan Fonseca y su equipo de la AER Feliciano en conjunto con Juan Pueyo del Proyecto Ganadero del INTA Paraná.
La idea que se trabajó en el taller con los productores consistió en llegar a un acuerdo en función de las características del producto “cordero” de la región. El Ing. Agr. Juan Fonseca, Jefe de la AER Feliciano, explicó que se intenta alcanzar “como objetivo final lo que sería una identificación geográfica. Pero antes lograr caracterizar, este producto cordero.
En esta primera etapa el fin es identificar, que es ponernos de acuerdo entre técnicos y productores. Nos interesa el aporte de los productores para conocer el cordero de esta zona que se sabe que está bien nombrado con un valor reconocido como muy apetecible. Ponerle algunos parámetros, características fisonómicas del animal y también características de la carne y de las grasas que tiene. En una primera etapa, esos serían los logros de este tipo de encuentros”.
“En esta primera etapa el fin es identificar, que es ponernos de acuerdo entre técnicos y productores. Nos interesa el aporte de los productores para conocer el cordero de esta zona que se sabe que está bien nombrado con un valor reconocido como muy apetecible. Ponerle algunos parámetros, características fisonómicas del animal y también características de la carne y de las grasas que tiene. En una primera etapa, esos serían los logros de este tipo de encuentros”.
Esta capacitación, la tercera en la que Champredonde participa facultando a productores del centro de la Mesopotamia, tiene por finalidad, “por un lado comentarle a los productores qué son las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas; qué tipo de producto se puede valorizar e influenciar de las denominaciones de origen y, luego hacerles definir a ellos mismos cuál sería el producto típico, el cordero típico de esta zona, cómo serían los sistemas de producción de los que sale ese cordero y en qué área.
En base a eso ver también qué los motivaría a esa IG y asegurarnos así que el proceso de construcción sea abarcativo, consensuado y que las motivaciones para hacerlos estén claras” dijo Marcelo Champredonde.
“Sabemos que nuestro cordero es bueno, pero a eso hay que decirlo de manera objetiva. Por ello, lo que en realidad buscamos es una indicación geográfica del cordero. Ese cordero va a ser el cordero del centro mesopotámico en donde el cordero de corrientes, del sur de corrientes es muy parecido al del norte de Entre Ríos. Entonces vemos de trabajar en conjunto”, detalló muy entusiasmado quien es el iniciador de este proyecto el Méd. Vet. Luis Rivero de la Agencia de Extensión Rural Curuzú Cuatiá del INTA.
El Méd. Vet. Juan Pueyo, con visión positiva expresó “toda actividad, que se realice teniendo como objetivo la mejora ya sea del aspecto productivo, de la calidad, o de aspectos comerciales de un sistema ovino, a parte de ser todas bienvenidas… ¡todas suman! Además, sabemos que el cordero de Federal, Feliciano, el ovino de Curuzú (Cuatiá) tiene unas características especiales. Entonces, sin apartarnos de las partes técnicas como las de manejo sino como complemento (caracterizar al cordero) ayuda mucho, ¿a qué? A poder presentar un producto con determinadas características que sea reconocido y que en definitiva, ese producto se arma en base a un protocolo con la ventaja que no es necesariamente económica, o sea, para tener un peso más. La ventaja está en tener un producto que en el tiempo sea reconocido. Y más que tener mayor ingreso por kilo, tener la posibilidad de poder comercializar absolutamente toda la producción a lo largo del tiempo. Es decir hacer de los sistemas ovinos un sistema que sea sustentable”.
Testimonios de productores
Desde INTA, se intenta seguir este proceso inicial acompañando a los productores en dicho proceso de construcción. “Con esto no se garantiza que este producto vaya a logra mejor precio. Simplemente intentamos conquistar y empezar a tipificar un producto que decimos que es bueno, pero a veces no sabíamos por qué” recalcó el Ing. Agr. Fonseca y continuó “después va a quedar mucho del lado del productor. Ya sea como grupo de productores o como asociación de productores o sociedad rural. Nos interesa realmente llevar adelante esto”.
Con muchas esperanzas, el productor agropecuario de la zona de Chajarí Alejandro Farquharson, dijo “Esperemos que pueda surgir algo interesante como creo que está surgiendo. Espero que sea para bien y seguramente que nos iremos a organizar… aunque va a llevar tiempo”. Con la IG se podrá salir con nuestra producción un poquito más fácil. Ante la viabilidad de tener una posibilidad más de comercialización, en el caso de la producción ovina, creo que se podría incrementar un poco más la producción”.
“La veo viable (a la Identificación Geográfica), pero estamos poco acostumbrados a trabajar en grupo y en comunidad de producción, es muy difícil. Implica muchas responsabilidades en el tiempo. Pienso que por algo hay que empezar”.
“Esta es la primera reunión en la zona”, continuó con su opinión Ricardo Garat, productor rural del departamento de Federación. Y por conclusión expresó “hay que participar, interesarse y tratar de conseguir cosas nuevas y pienso que de forma organizada podemos tener mejores resultados”.
Más información:Ing. Agr. Juan Fonseca - jfonseca@parana.inta.gov.ar
Mundo Rural
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