¿Adónde vas ganadería?
Como generalmente las historias suelen repetirse es bueno recordarlas para refrescar hechos históricos importantes, una frase dicha en latín podría reflejar el momento actual de la ganadería.
¿QUO VADIS? En latín significa ¿Adónde vas? se refiere a un encuentro apócrifo entre Pedro y Jesús en la Vía Apia descripto por Nerón. Escapando de la persecución a los cristianos Pedro le pregunta a Cristo. ¿Quo Vadis domine?, es decir, ¿A dónde vas, señor? A lo que Jesús respondió “A Roma, la ciudad que tu abandonas para hacerme crucificar de nuevo”.
Tomando distancia de la diferencia entre un hecho y otro, parecería que la ganadería está en ese sendero donde todos queremos saber hacia dónde va, si bien no hay una sola respuesta, la sensación que hay es que sobre este sector existe una visión predestinada a que no logre levantar cabeza.
Levantar cabezas es la meta que la producción se fijó por objetivo propio como una forma de reponer un stock diezmado por demasiados errores y sequías, que aun sabiendo que la soja establece rentabilidades difíciles de comparar sienten el afecto por una producción signada por animales que se dejan querer.
La meseta de precios fijada por el consumo como reflejo de su exclusividad ante una exportación que logró el mérito de ser una de las más bajas de la historia, pone una luz amarilla al ímpetu de los productores que ven un mundo externo demandante de carnes rojas y que podría garantizar una perspectiva de futuro más que promisoria.
El mercado interno que ha vuelto a darle la posibilidad de incrementar sus caídos kilos per cápita por una mayor demanda que lo llevó a casi 58 kilos por año, con una carne aviar que por primera vez en la historia desde hace 5 años ocupó el lugar que debió siempre tener, un sustituto a las carnes rojas para equilibrar dietas y ofrecer alternativas al consumo doméstico.
La cadena de ganados y carnes que es uno de los pocos mercados de competencia perfecta en la producción, ofreciendo miles de oferentes y demandantes que permiten establecer precios por el libre juego de demanda y oferta, posee siempre la fuerza para acometer nuevos desafíos con reglas de juegos claras, este es un sector que no pide ningún subsidio simplemente pide que pueda trabajar libremente, la generosidad de su tierra y la experiencia de sus productores en todos sus eslabones están preparados para una nueva misión.
Todos los actores sienten que están preparados para alimentar no sólo a sus connacionales sino a gran parte del mundo entero, que oportunidades como nos da esta época del planeta difícilmente se vuelvan a repetir, podríamos inundar de carne las góndolas de los mercados del mundo, podríamos hacer ingresar divisas genuinas al país resultado de la exportación y el trabajo de los argentinos, volveríamos a levantar nuestra autoestima sintiendo una vez más el reconocimiento de los consumidores del mundo a la terneza de nuestra carne Argentina.
Para todo eso solamente nos falta una respuesta. ¿Quo Vadis Ganadería? Podremos comenzar a darle a nuestros productores la señal clara de que la exportación formará uno de los pilares de nuestro crecimiento, que lo que debamos exportar dentro de un año hay que comenzar ahora a definirlo para que nuestros actuales novillos faltantes comiencen a estar gordos para faena con destino a exportación.
Como no siempre se repite la misma historia, tal vez no necesitemos ni de Jesus o Pedro, tan solo de un poco de sentido común*.
*Este artículo fue escrito por el director Ejecutivo de Rosgan, Lic. Raúl Milano.

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