miércoles, 12 de diciembre de 2012

La voluntad de los ganaderos está intacta


Por Gonzalo Álvarez Maldonado (*). Especial para AIMCampo.

Se está terminando un año muy complejo y de mucho trabajo para la cadena de ganados y carnes. Y es muy difícil analizarlo o describirlo en forma lineal porque la actividad presentó claroscuros, unos cuantos ítems para colocar en la columna del “haber” y otros tantos que persisten en la del “debe”.



                                                                 Álvarez Maldonado: "la voluntad de los ganaderos está intacta”.

El año mantuvo al comienzo el impulso de la recomposición post crisis –la que nos llevó a perder doce millones de animales-, con una marcada retención de vientres que, aunque se fue desacelerando, motivó una recuperación de casi dos millones de cabezas.

Es cierto que el precio fue decisivo, pero también la voluntad de los ganaderos. No menos cierto es que el valor de la hacienda ya no es lo que era por el atraso cambiario, el aumento de los costos y la sobreoferta de estos días, pero tampoco es malo. Y la voluntad de los ganaderos está intacta.

Recorriendo los campos del país se puede palpar el esfuerzo por recuperar el terreno perdido mediante la incorporación de tecnologías y herramientas de manejo adaptadas a cada región, en muchas de las cuales se despertó nuevamente el interés por la ganadería que hoy se complementa en forma rentable con la agricultura.

Así pudimos verlo en las jornadas a campo que organizamos desde el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) en lugares tan disímiles como La Rioja, la Cuenca del Salado o el norte de Santa Fe, con una asistencia de productores multitudinaria que superó nuestras expectativas y demostró que la “nueva ganadería” está ávida de conocimientos que le deparen un futuro vigoroso.

También lo vimos en los seminarios que organizamos en Río Cuarto, Misiones y Formosa, donde se presentaron trabajos estratégicos para el sector, producto de investigaciones que se desarrollan desde hace años con financiamiento del Instituto.

Claro que la paulatina recomposición ganadera aún no se trasladó a la industria frigorífica, que sigue sufriendo los coletazos de la crisis que hace algunos años se desencadenó en primer lugar entre los criadores y hoy se traduce en capacidad instalada ociosa y una importante merma en la actividad.

Otro tema que impacta negativamente en el sector es el bajo porcentaje de exportaciones, impidiendo la recomposición de una buena parte de la industria y afectando la producción de animales pesados.

Pese a ello, las perspectivas internacionales son buenas. Todas las previsiones hacen suponer que el mundo aumentará el consumo de carne bovina en los próximos años y, lo constatamos en la Feria Sial de París, los importadores siguen aguardando por nuestras carnes y están dispuestos a pagar precios diferenciales por ella.

En ese contexto, Asia representa todo un desafío y el Instituto, acompañado por empresas exportadoras, está trabajando fuertemente en esos mercados que seguramente se convertirán en la locomotora mundial del consumo, especialmente China. Todo esto sin descuidar destinos tradicionales, como la Unión Europea, donde también estamos trabajando por la incorporación del país a la denominada “Cuota Hormonas” que podría ser un gran negocio.

Obviamente, si hablamos de exportación tenemos que hablar de aumento de la productividad y, para ello, debemos generar sinergias dentro de la cadena y articular políticas entre el sector privado y el público.
No es una tarea sencilla después de tantos años de desencuentros, pero tenemos la vocación de pasar de la protesta a la propuesta. Y si encontramos dos o tres puntos en los cuales podemos coincidir, trabajaremos fuertemente en ellos, dejando a un lado las desavenencias.

En definitiva, después de un año de mucho trabajo con variaciones “tipo serrucho” –en los precios, en la dinámica del negocio-, típicas de las salidas de las crisis, nos preparamos para redoblar nuestros esfuerzos en 2013, que nos encontrará trabajando por una ganadería cada vez sustentable, virtuosa y rentable.

De hecho, ya estamos realizando desde hace algunos meses un profundo trabajo de prospección, junto a todos los eslabones de la cadena, para elaborar el nuevo plan estratégico del Ipcva para el próximo lustro.

Como siempre, nos acompañará la pasión por lo que hacemos y la tozudez propia de los ganaderos, que estamos convencidos de que con la ganadería gana el país porque genera trabajo, inclusión social, arraigo y, por si fuera poco, nuestro mejor producto: la carne.

Gonzalo Álvarez Maldonado (*) es presidente del Ipcva.

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