Sin Urribarri y De la Sota, la Región Centro dejó dudas y pocos anuncios
La IX Reunión Institucional que hizo converger a Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos sufrió ayer la tensión política que se vive en el país y las diferencias entre el kirchnerismo y los gobernadores y la foto de los tres mandatarios quedó trunca. Se trató de un encuentro cargado de tecnicismos, donde se evitaron definiciones y posicionamientos liminares y todo quedó reducido a no levantar olas.
por Gustavo Sánchez Romero / Dos Florines
Los funcionarios que fueron eslabonando los distintos sucesos organizativos de la IX Reunión Institucional de la Región Centro varios días atrás ya sabían que Sergio Urribarri no iba a generarle el disgusto a Cristina Kirchner de aparecer en una foto flanqueado nada menos que por dos de sus principales enemigos; y –según juran los cordobeses- el yeso que cubre el pie derecho de Juan Manuel de la Sota producto de un esguince también impediría que el gobernador mediterráneo se llegara hasta el hotel Los Silos, en el puerto santafesino.
De este modo, sólo Antonio Bonfatti sería de la partida y estaría acompañado por los vicegobernadores de Entre Ríos y Córdoba, José Cáceres y Alicia Pregno, respectivamente. Y así sucedió nomás, como muchos pensaron que sucederían las cosas.
Y si alguien esperaba que la tensión que se vivió en los días previos entre el kirchnerismo y el delasotismo -con álgidas declaraciones mediáticas- se trasladara a la IX Reunión Institucional de la Región Centro, los anodinos hechos de la no menos anodina tarde santafesina los decepcionó. Sólo una frase de la vicegobernadora cordobesa pudo haberse leído como un mensaje cifrado cuando dijo que “en 15 años fuimos capaces en nuestra Región Centro de mirar y pensar en conjunto, de comenzar a caminar en conjunto. Nos espera el desafío que implica superar todas las barreras, pero por la razón intrínseca que tiene esta Región Centro que tiene el espíritu de consensuar, de compartir, de construir en conjunto… cada vez que se comparte, que se consensua, que se discute debemos felicitarnos como argentinos”. Por lo demás, pareció que nadie quería hacer olas de la tensa situación que se ha generado en tres gobernadores que cada vez tienen menos en común y que ya no lo une ni el espanto.
Urribarri, enrolado directamente con la Presidenta y con el norte puesto en convertirse en su sucesor no asistiría a este encuentro que implicaba, además, ser abordado por periodistas con preguntas incómodas. Sin embargo no fue menor la presencia de ministros y funcionarios provinciales, entre los que se destacaron los ministros de Economía, Diego Valiero, de Infraestructura, Juan Javier García, de Trabajo, Guillermo Smaldone e importantes secretarios y directores como Raúl Arroyo, Jorgue Otegui, Ricardo Armocida y algunos otros no menos importantes que participaron de las comisiones y escucharon sus conclusiones y los aportes de los cuatro foros que constituyen la Región Centro.
Anodino.
Sin grandes anuncios, con discursos escuetos y cuidadosos de no salirse del sensible equilibrio que vive hoy en términos políticos y con más anclaje en aspectos técnicos que institucionales, la IX reunión de la Región Centro no dejó mayor tela para cortar una vez concluido el acto final, cerca de las 18 de ayer en el puerto santafesino. Tanto fue así que para el gobernador santafesino su gestión al frente de la integración interprovincial en el último año se caracterizó por la “gran cantidad de encuentros” suscitados –lo que muestra cabalmente que la dinámica la impone el sector privado y las entidades- y que los técnicos continuaron trabajando en que finalmente el enlace vial entre Santa Fe y que éste ingrese al andarivel de lo posible el próximo año. También así lo planteó en primer término el vicegobernador José Cáceres, quien a su turno aseguró que “estamos con ideas muy innovadoras para lograr definitivamente el enlace vial entre Santa Fe y Paraná, que será un obra que complementará las existentes y se convertirá en una obra clave para el país. Es una de las máximas ambiciones que los entrerrianos y los santafesinos tenemos y por la cual venimos trabajando por el bien del conjunto”.
Vale destacar que el proyecto no ha logrado aún trascender los límites de la burocracia y las buenas intenciones, y la cita de este proyecto pareció un nimio trazo en una tarde donde poco se dijo en términos políticos y todo quedó subsumido a los intentos de avanzar que dibuja la sociedad civil.
Aportes.
Unas 300 personas participaron del encuentro en sus distintos momentos de esta IX reunión institucional a la que se denominó “Los desafíos de un articulación regional innovadora e inclusiva”, y que convocó también a gran parte de funcionarios de la tres provincias, destacándose en Entre Ríos la presencia de los ministros de Economía, Diego Valiero, de Infraestructura, Juan Javier García, de Trabajo, Guillermo Smaldone e importantes secretarios y directores. En tanto que, institucionalmente, Entre Ríos estuvo representada por el Consejo Empresario, la Unión Industrial, la Bolsa de Cereales y empresarios de la Cámara Inmobiliaria y otros rubros.
Muchos de ellos estuvieron trabajando durante la mañana en las distintas comisiones, entre las que se destacaron medioambiente y recursos hídricos; infraestructura y transporte; producción; trabajo; comisión parlamentaria conjunta; organismos de estadísticas; salud, cultura, energía y deportes.
Luego de esto vinieron las lecturas de las conclusiones de trabajo de cada comisión y los foros de la Región Centro, donde participaron las universidades, los gremios y los intendentes que se llegaron hasta el hotel. Fue allí donde también tomó la palabra el titular del Consejo Federal de Inversiones (CFI), Juan José Ciácera, quien volvió a refrendar el compromiso de la entidad con el financiamiento de las acciones que encara la Región Centro.
Según fuentes consultadas, para el funcionario nacional también fue decepcionante la ausencia de los gobernadores –con quien prefiere hablar cara a cara- aunque tampoco podía él faltar a la tarde santafesina, y vistió su rostro de su mejor versión.
Sobre el final de la tarde se realizó la entrega de la presidencia pro témpore a los cordobeses, quienes deberán convertirse en equilibristas para gestionar un escenario donde los desencuentros están a la vista y donde el paralelogramo de fuerzas no concurrentes genera hoy día más dudas que certezas.
DOS FLORINES consultó a referentes que conocen bien a Herman Olivero, el secretario de Integración Regional y Relaciones Internacionales de Córdoba que tendrá que gestionar el próximo año institucional, y para ellos la tarea no será sencilla. “El Herman tendrá que encontrar la forma para que por lo menos funcione la sociedad civil ya que desde los Estados será muy difícil. Es posible que intente activar muchos encuentros entre los foros y con los distintos actores y sectores como para mostrar una dinámica similar a la que llevó adelante Bonfatti”, aseguró uan fuente que pidió reserva de su nombre y que confirmó que el funcionario cordobés “está muy preocupado por el momento de la Región Centro”.
Con este contexto, donde abundaron las expectativas y proyecciones de los actores de la sociedad civil y las especulaciones del sector público, los vaivenes institucionales están a la orden día, pero los funcionarios relativizan problemas en este sentido.
El color, o la sintonía distinta la pusieron tres músicos de altísimo nivel que subieron al escenario representando la integración de los tres distritos y que se desentonaron con un encuentro más bien anodino: Carlos Aguirre (Entre Ríos), Jorge Fandermole (Santa Fe) y Mario Díaz (Córdoba). Los presentes pudieron disfrutar de un par de temas de alto nivel realizado por el trío.
“Cristo de las redes, no nos abandones/, Y en los espineles, déjanos tus dones. / No pienses que nos perdiste, que la pobreza nos pone tristes/, la sangre tensa y uno no piensa, más que en morir/ Agua del río viejo, llévate pronto este llanto lejos, / Que esta aclarando y vamos pescando para vivir”. Los músicos, como todos, se fueron con la llegada del atardecer.
La sanidad vegetal bajo la lupa de especialistas
Un evento con dos jornadas de capacitación, orientadas especí camente a la
temática del manejo sanitario de los cultivos: el rol de los Organismos Genéticamente
Modificados -como protectores de cultivos y su relación con el ambiente-; criterios y
visiones profesionales y la participación de todos los actores de la cadena agrícola:
investigadores, productores y técnicos; empresas e instituciones, reunidos en un
mismo ámbito durante.
En su novena edición, el Encuentro Nacional de Monitoreo y Control de plagas,
malezas y enfermedades, como rasgo distintivo -por la complejidad y el interés de los
temas- dispondrá el abordaje conceptual y técnico durante dos jornadas.
El día martes 18 de junio, desde las 14 horas y hasta las 19 horas, la mirada de los
especialistas pondrá en foco: Los Organismos Genéticamente Modi cados, como
protectores de cultivos; los criterios y visiones profesionales; poniendo en escena
también, los nuevos materiales: semillas de maiz y soja, que amplían el control lepidópteros.
En la segunda jornada, desde las 8 horas del día miércoles 19, el tradicional Encuentro
avanzará sobre temas críticos que enfrenta el negocio agrícola hoy: malezas
resistentes; enfermedades en maíz y semillas; Chinches de los Cuernos; vendrá un
especialista Español a hablar de normas de aplicación en Europa; sistema de manejo de
plagas, integrando nalmente a los especialistas, en la Mesa de Debate: Agroquímicos
y Salud.
Destacando la importancia del encuentro para el sector, el Ing. Agr. Daniel
Igarzabal, Coordinador Académico del IX Encuentro, subrayó: “Como cada año, será una
jornada única en su tipo en Argentina, porque trata especí camente la temática del
manejo sanitario de cultivos junto a todos los actores involucrados. Donde se escucharán
conferencias de alto nivel técnico con especialistas locales e internacionales.
Además, en el mismo ámbito, las empresas del ramo tendrán su propio espacio
para comunicar las novedades y performance de sus productos". Así también, agregó
Igarzabal: “Como cada encuentro, también hemos nutrido nuestro clásicos momentos
de distensión, tiempos en los que hacemos una pausa en la capacitación y la sonrisa
por instantes ocupa el lugar de la tecnología”.
Todo está dispuesto para la realización del evento de protección vegetal más
importante del país y el tiempo del encuentro se aproxima, agéndelo: 9º Encuentro
Nacional de Monitoreo, el martes 18 -de 14 a 19 hs- y 19 de junio, a partir de las 8 hs. en
el hotel Sheraton, ubicado en Av Duarte Quirós 1300, en la ciudad de Córdoba.
El campo prepara una semana de paro comercial en granos y hacienda
Tras meses de debates y luego de intentar, sin éxito, que Cristina los recibiera, los cuatro presidentes de la mesa de enlace se aprestan a lanzar una medida de fuerza nacional.
La dirigencia agropecuaria nacional, enrolada en la mesa de enlace, formalizará mañana el anuncio de un cese de comercialización de granos y hacienda, que se extenderá por una semana, en repudio a las políticas sectoriales de la administración kirchnerista.
El paro ruralista fue anticipado ayer por el presidente de Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, y su par de Sociedad Rural (SRA), Luis Etchevehere, quien resaltó que mañana se encontrará con sus pares de la mesa de enlace para evaluar los pasos a seguir en el plan de lucha lanzado hace 15 días.
Si bien no dieron detalles de cuándo se iniciaría el cese comercial, se estima como factible que arranque con el primer minuto de este miércoles 12 y se extendería hasta el último minuto del martes 18.
La huelga rural llegará después de más de cuatro meses de asambleas y consultas con las bases productivas, así como una jornada de “concientización” ciudadana, el pasado 28 de mayo, en la que los productores mostraron los bajos precios que reciben por sus mercaderías y los abultados valores que esas mismas tienen al consumidor.
Ese día, Buzzi, Echevehere y sus pares de Coninagro, Carlos Garetto, y de CRA, Rubén Ferrero, apostaron una vez más por abrir un canal de diálogo con el oficialismo. Enviaron una carta a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la que le pedían una audiencia urgente, que los recibiera ella en persona y a los cuatro juntos. Pero la respuesta nunca llegó.
Lo único que hizo la jefa del Estado fue caldear más los ánimos, dado que el pasado jueves Cristina cargó contra el sector por la caída de los ingresos al Fisco por las retenciones a las exportaciones, ya que no venden soja.
Ese “destrato” es el que lleva al sector a “un paro de una semana por lo menos”, enfatizó Buzzi, quien el pasado domingo 2 había advertido que volverían las protestas rurales en caso de que la semana pasada no tuvieran novedades.
El presidente de FAA garantizó que el cese comercial “no tendrá ninguna afectación en la vida cotidiana de la gente” y sostuvo que aunque no haya hacienda en Liniers “no puede faltar carne”.
“El sector va al paro agropecuario. Van las economías regionales, todas las regiones productivas, el productor agrícola, el ganadero, por el destrato, la desconsideración, porque no hay respuestas, porque hay soberbia, hay una actitud del gobierno nacional que ha puesto a los productores como enemigos”, remarcó Buzzi.
A su turno, Etchevehere justificó la realización de una medida de fuerza ante la falta de respuestas desde el Gobierno. “Lamentablemente (Cristina) no sólo no nos convocó, sino que nos ataca diciendo ’ya sabemos lo que están haciendo, ahora nos dimos cuenta’ volcando un manto de sospecha sobre la producción”.
“Eso lo tomamos como un ataque, entonces a partir de eso ya nos damos cuenta obviamente que no nos van a convocar y nos reunimos para comunicar los pasos a seguir”, acotó el titular de SRA.
Fuente : El Cronista Comercial
Argentina desapareció del mercado internacional de productos cárnicos termoprocesados
En lo que va del presente año las exportaciones fueron ínfimas.
El corned beef era el producto cárnico bovino que generaba el mayor requerimiento de mano de obra al integrar a la industria frigorífica con la de la hojalata. Era un alimento reconocido y demandado en mercados europeos y africanos. Era una manera de valorizar una categoría (la vaca conserva) que de ahora en más terminará en carnicerías que quieran poner a prueba la fortaleza de los dientes de sus clientes.
El corned beef era muchas cosas. Pero ya no más. Porque Argentina desapareció del mercado internacional de productos cárnicos termoprocesados a pesar de los esfuerzos oficiales por intentar reactivar esa industrial.
En los primeros cinco meses de 2013 las exportaciones argentinas declaradas de productos termoprocesados bovinos fueron de apenas 330 toneladas. En el mismo período de 2012 y 2011 se habían registrado 2283 y 4676 toneladas respectivamente.
A medianos de abril de 2012 el gobierno nacional redujo, por un plazo de doce meses, del 15% al 5,0% las retenciones aplicadas a los productos cárnicos termoprocesados para intentar promover las exportaciones de tales productos (integrados fundamentalmente por el corned beef).
En julio de 2012 el gobierno entrerriano –luego de estatizar la planta cerrada por JBS Argentina dos años antes– reabrió el Frigorífico de San José (ahora denominado PGE) con la intención de volver a producir y exportar termoprocesados.
En octubre del año pasado las autoridades del Senasa indicaron que la Argentina estaba nuevamente habilitada para exportar termoprocesados a EE.UU. luego de que esa nación bloqueara en 2011 el ingreso de corned beef argentino al detectar partidas contaminadas conresiduos de ivermectina.
Pero ninguna de esa medidas funcionó. Argentina no volvió a exportar termoprocesados a EE.UU. La filial local de la brasileña JBS siguió desmantelando el negocio exportador para concentrarse sólo en el mercado interno. Y el frigorífico estatal entrerriano apenas pudo colocar 89 toneladas de termoprocesados en Togo y Ghana.
Fuente :Valor Soja
Chemes cree que el conflicto entre campo y gobierno es ideológico
El diputado participó de la protesta realizada por las entidades del campo en la capital de la provincia.
Diputado Jorge Chemes ( Foto : Mundo Rural )
El productor y diputado radical entrerriano Jorge Chemes participó este lunes de la protesta impulsada por la Mesa de Enlace de Entre Ríos para concientizar a la población de que los altos precios de los alimentos no son responsabilidad de los agricultores.
“Las malas políticas del Estado las paga el consumidor y nosotros; los productores, y los dos, que somos el principio y el final de la cadena, nos estamos empobreciendo”, aseguró Chemes en la movida que se hizo en el centro de Paraná.
“Nos empujan para que cerremos las tranqueras, dejemos nuestra gente en la calle y abandonemos lo que hemos hecho toda la vida: trabajar, producir y fortalecer una cadena que alimenta la economía familiar y de cada pueblo. El campo, no es sólo lo que produce, es también lo que somos, y si ellos van por todo, nosotros vamos a luchar más”; advirtió el diputado radical.
El legislador y hombre de CRA aseguró que el conflicto entre el Gobierno y el campo no es sólo un problema económico, “es un problema ideológico”.
Chemes indicó que desde el gobierno están “empeñados en quebrar y romper un sistema de vida y una cultura, para suplantarla por un modelo clientelar. El país, en esta década, perdió su autonomía energética, perdió confiabilidad y está aislado del mundo”.
Para el entrerriano el objetivo del kirchnerismo es “fundir lo poco que le queda que somos nosotros, que cargamos en nuestra espalda el crecimiento desmesurado del Estado, que gasta sin saber cómo va a pagar. No podemos seguir financiando una aventura”.
“Los productores, junto con las entidades rurales y los representantes legislativos que decidan acompañar el sector agropecuario, lucharemos hasta las últimas consecuencias para defender estos ideales, porque detrás de cada productor, hay una familia, una cultura y también, futuro”, concluyó Chemes.
Fuente : El Enfiteuta
¿Guardar harina a nivel doméstico...?
Por Matilde Fierro
La posibilidad de que sea necesario importar trigo en el antiguo
"granero del mundo" implica más un golpe emocional que un hecho
económico, dado que fuentes oficiales y sectores de la exportación
lo descartaron.
"Pensamos seguramente que no va a ser necesaria la importación
siempre y cuando haya información muy clara respecto del trigo
para la próxima campaña (203-2014)", indicó a Noticias Argentinas
el tesorero de la Asociación Argentina Pro Trigo, Raúl Maestre.
En los últimos días comenzaron los rumores de que había que
guardar harina a nivel doméstico porque el trigo se acababa: la
cosecha anterior apenas superó los 9 millones de toneladas y ahora
ante la demanda, la oferta brilla por su ausencia.
Por primera vez, en este contexto, el precio del trigo llegó a
pasar por arriba al de la soja: tanto que casi topa los 2.000
pesos la tonelada el cereal y la oleaginosa se debate en los
1.750.
Desde el oficialismo se apresuraron a filtrar los datos que dan
cuenta que el stock de trigo para el mercado interno, en los
últimos días de mayo, estuvo distribuido entre el remanente de
exportadores (370 mil toneladas) y los productores y
la cadena de comercialización (3,93 millones de toneladas).
Surge, de ese modo, que las existencias de trigo, sumando las
de los exportadores y de productores y comercializadores,
completarían 4,3 millones de toneladas, equivalentes a más de 8
meses de suministros al mercado interno.
En noviembre o diciembre comenzará a entrar el nuevo trigo que
ahora está en proceso de siembra, el cual tal vez podría no
cubrir las 3,9 millones de hectáreas que pronostica la Bolsa de
Cereales porteña.
Maestre, quien representa en Aaprotrigo al sector de
corredores (nexo entre la oferta y la demanda) recomendó dejar de
lado el factor emocional: "hay que ser prácticos, si se debe
importar, a hacerlo", dijo.
Expresó algunos otros conceptos como que para impulsar la
siembra de más trigo, en un país que debería producir 24 millones
de toneladas.
Consideró que tendrían que aparecer propuestas "más creíbles
que el Maíz Plus que no se concretó, o la anunciada devolución de
retenciones a los productores de trigo, en un esquema difícil que
no está claro".
Lo otro que analizó Maestre es que "no hay suficiente semilla
de trigo", advertido este hecho por la Bolsa de Comercio de
Rosario, debido a la "responsabilidad de la Secretaría de Comercio
Interior que produjo la caída de la siembra año a año, fomentada
por un discurso que dice cuidar la mesa de los argentinos".
"Se llegó a tal grado de manipulación del comercio de trigo que
encima lo sorprendió el año pasado un clima tan adverso, que le
dio margen estrecho al cereal, con problemas de calidad y el
fusarium que es tóxico para alimentos humanos", precisó el entendido.
Para el dirigente de Aaprotrigo, "si es necesario importar no
es para desgarrarse las vestiduras, está dentro del esquema de la
rueda de Moreno, los exportadores firmaban antes de entrar a las
reuniones con él una nota en la que aceptaban que si faltaba maíz
o trigo tenían que importar".
"Claro que ideológicamente a alguno no le va a gustar, Brasil
gran importador también exporta porque en noviembre cuando
cosechan el trigo venden, no tienen buena calidad y
aprovechan la coyuntura. Después compran afuera", agregó.
La realidad es que está deformado el mercado del trigo, pero
según Maestre, "cuando hay un problema, hay que solucionarlo, hay
que ser práctico y en ese caso importar. Ahora si se trata de no
hacerlo por ideología, estamos en el horno".
El problema, según su visión, son las políticas erróneas y hay
que reconocer los errores, con la carne, el petróleo, el maíz,
"evidentemente la única forma de cambiar es no haciendo lo mismo,
pero hay que dejar las emociones aparte", insistió.
Por su parte, "los productores, después de cinco años de
sentirse engañados, con intervencionismo y promesas incumplidas,
tampoco le creen a la política anunciada desde la casa de gobierno
hace pocos días, lo que hace improbable que se mejore esta
situación para la próxima campaña", escribió Gerardo Gallo
Candolo, en el suplemento La Tercera que realiza ABOPA, la
Asociación de periodistas bonarenses.
Por ahora, están sembradas apenas unas 350.000 hectáreas de
trigo en el país, en junio se sabrá la verdad.
El pan: rehén del fracaso del Estado y el desquicio de la cadena triguera
Por Gustavo Sanchez Romero / Dos Florines
En algunos lugares el kilo del alimento básico orilla los 20 pesos como consecuencia de la falta de trigo, del descalce de los molinos, del desánimo de los productores, de la inestabilidad de la industria y de los problemas de la exportación. Un análisis sobre el complejo momento de una cadena desquiciada donde impera la incertidumbre y la inestabilidad. En una escasez general, sufre la mesa familiar y el Gobierno no acierta en las medidas.
Llegó tarde y no fue eficiente. El intento por el Gobierno nacional por estimular la siembra de trigo no termina de cuajar, y los productores desconfían del fideicomiso por el cual se le devolverá los montos que pagan en concepto de derechos de exportación, y la siembra de trigo de esta campaña viene tan complicada como el año pasado, que fue la peor en los últimos 100 años. El gobernador entrerriano Sergio Urribarri hace intentos fatuos, ya que sin capacidad de torcer la decisión de Guillermo Moreno, busca paliativos con los créditos, que no son suficientes. La caída de rentabilidad por la intervención del Gobierno en la cadena quitó estímulos a los productores que cada vez fueron mirando más de soslayo al trigo y quedó sólo para la rotación, porque ante tan bajos precios por los Fast teóricos, se dejó de poner tecnología al campo.
De este modo, el país no sólo cayó en cantidad de granos sino en calidad, y como se sabe los molinos aceptan un grano con un piso de 25 % de gluten –en el sector se conoce como artículo 12- y con buena aptitud panaderil. La caída del trigo fue el debilitamiento del primer eslabón, y como en todo sistema, donde las partes interdependen e interactúan, el resto cayó como un castillo de naipes.
De allí que esto sea sólo el principio. La intervención del Estado sobre el sector triguero fue poco menos que un abrazo de oso, y abarcó a varios eslabones de la cadena triguera, por no decir todas. La medida, loable en su espíritu y objetivos, que buscaba poner un techo a la bolsa de harina para la industria panaderil de modo que la mesa de los argentinos no oscile al calor del movimiento de los precios internacionales –en definitiva el trigo no deja de ser un commoditie- tropezó por la misma torpeza del Gobierno.
El sector se liberó hace ya casi dos años, pero los problemas siguen. Como ejemplo vale citar que una bolsa de harina en junio de 2011 costaba de 47,10 pesos más IVA, con precio subsidiado y en este mayo de 2013 ya llega a 205/206 pesos promedio, con IVA y flete incluido. Estamos refiriendo un 42,5 % de crecimiento en el lapso.
Con una bolsa de harina, el panadero puede lograr 60 kilos de pan, lo que implica que si lo vende a 15 pesos (promedio en las ciudades) estaría alcanzando una facturación de 900 pesos, cuando compró la bolsa a 205. Claro que existen muchos otros costos, y la cadena en algunos casos se alarga. Sin embargo, parece –con estos precios- que no es un problema de rentabilidad lo que acucia hoy a un panadero. Sin agregarle ningún costo, sólo la harina, el kilo debería costar 3,42 pesos. Tanto influyen los otros costos en precio final, en algunos casos cuatro veces más.
Escenario.
El 2012 constituyó un caldo de cultivo para el escenario dramático de 2013. Con un gobierno obtuso que se mantiene en sus 40 en cuanto a las medidas para el sector; con productores sin interés por sembrar trigo –en Santa Fe se lo sustituyó por la cebada y otros cultivos alternativos, en gran parte-; y con molinos desfinanciados y sin capacidad de molienda por falta de insumos, el presente se define por sí mismo y no admite eufemismos.
El bajísimo stock iba a impactar más temprano que tarde, y en mayo ya se siente como el pan, básico para la mesa familiar que tanto dice defender el gobierno, quedó rehén de las desidias y el desinterés. Y lo peor de todo es que la solución se esconde detrás de las matas y no quiere hacerse ver. Productores, cooperativas, empresas y exportadores dicen hoy que no tienen trigo. El Gobierno desconfía de esto, y en algún lugar piensa que todos mienten un poco. No hace mucho, las cámaras del sector informaron a los empresarios molineros que, gracias a un convenio con el Ministerio de Agricultura de la Nación, unas 27 empresas (las más importantes del país que incluyen a las cooperativas) enfocadas a la exportación volcarían 500.000 toneladas de trigo al mercado interno, es decir que dispondrían los molinos del insumo básico para la molienda y abastecer a la industria, de manera que el pan se mantenga accesible para los sectores populares. Sin embargo, DOS FLORINES consultó a algunos de estos y dicen que cada vez que se los llama para reservar y comprar, estas grandes empresas responden que “no hay lotes”, que “no poseen stocks” y argumentos en este sentido, lo que debilita la oferta nacional para molienda.
El problema, residiría –cuándo no- en una cuestión de precios. La “exportación” no está vendiendo a los molinos porque dice que no tiene. Si tuviera, sólo existe pensar la posibilidad que aventuran un precio muy superior al mercado. Entre diciembre de 2012 y abril de 2013 el precio promedio del trigo en el mercado se ubicó entre los 1.198 y los 1195 pesos. Como no hay trigo y nadie dice tenerlo, el precio lo fija quien lo posee. Algunas versiones estarían aventurando que esta reticencia a soltar las 500 mil toneladas porque esperan venderlo a 400 dólares, es decir que al valor oficial, aspirarían a 2.100 pesos la tonelada.
Como si fuera poco, durante 2010 y 2012, el Gobierno nacional dilató sobremanera los pagos de las compensaciones, y eso derivó en montos millonarios de atrasos, que terminaron por descalzar financieramente a los molinos –especialmente a los medianos y chicos- quienes debieron asumir la pérdida de stocks propio y la imposibilidad de comprar al mercado, en un mercado cada vez más escaso. Este desbalance el Ejecutivo lo canceló con los Bonar IV, un bono con vencimiento a 2016 y pagos trimestrales, y que en el mercado secundario se puede canjear al 61 % del valor residual. Una ganga. Excepto para el molino que pierde casi 40 % con el buen día.
Escasez.
Un artículo en La Nación desnudó los límites que prefigura un informe privado y que circuló entre los actores de la cadena aventuró que no era improbable que el país se quede sin trigo antes de fin de año: Según este trabajo, la mercadería disponible para la industria alcanzaría sólo hasta octubre; la cosecha empezará un mes después. “Definida alguna vez como "granero del mundo", la Argentina podría quedarse sin trigo suficiente para la molienda interna antes de fines de año, cuando debe ingresar la nueva cosecha, según surge de la cantidad de cereal disponible para su compra por parte de la industria molinera. De acuerdo con un relevamiento realizado con datos oficiales y privados por Néstor Roulet, ex vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), los productores tienen sin comercializar 1,49 millones de toneladas de trigo de la última cosecha. En tanto, para la industria habría un stock de 930.000 toneladas. Si se suman ambos números, se llega a la cifra de 2,42 millones de toneladas. Como la molienda mensual ronda las 520.000 toneladas, según el promedio de 2012 que calculó el Ministerio de Agricultura, el trigo disponible que puede comprar la industria sólo alcanzaría para la molienda de poco más de cuatro meses. Es decir, hasta octubre próximo. Y habría así un bache para el abastecimiento porque la cosecha ingresará a partir de mediados de noviembre”, expresó dramáticamente.
En la última campaña el país produjo 9 millones de toneladas, una merma del 37,9 % respecto del ciclo precedente. De esa cifra, los exportadores se posicionaron en 5,14 millones de toneladas, entre mercadería comprada y con valores a fijar. Sin embargo, ante lo magro de la cosecha, y considerando que internamente deben quedar 6 millones de toneladas, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les bajó a 3 millones de toneladas el saldo de ventas al exterior a los exportadores. De hecho, los exportadores tienen embarcados unos 2,84 millones de toneladas, cerca del límite. Según Roulet, los exportadores tienen aún no obstante en sus manos 2,30 millones de toneladas. Si se agrega ese número a los 2,42 millones de toneladas ya disponibles para la industria, el total disponible subiría a 4,72 millones de toneladas. Roulet sostiene que si la mercadería en manos de los exportadores no va al consumo local, el país sentirá la falta de trigo. Más adelante asegura que "si el Gobierno no se mete y obliga a los exportadores a entregar esa mercadería, a la Argentina podría no alcanzarle el trigo antes de fines de año", reflexionó el ex vicepresidente de CRA.
Recientemente, Moreno dio algunos pasos en esa dirección y logró que los exportadores se comprometieran a volcar 500.000 toneladas al mercado interno”. Sin embargo, por sorpresa, los exportadores enviaron el mensaje de que no cuentan con más mercadería. Es decir, no tendrían disponibles los 2,3 millones de toneladas de stock. Un influyente exportador lo explicó así: "Entre diciembre y mayo ya vendimos al mercado interno 1,6 millones de toneladas. Y, como Moreno nos autorizó a exportar 3 millones, anulamos operaciones y no nos quedan más de 500.000 toneladas.
Capacidad.
Los molinos dicen que están complicados, y la industria dice que no tiene stock. Ni tanto ni tan poco. Todos saben en este negocio que el que “no llora no mama”, y más vale plantar bandera sobre la situación ante que sea inmanejable. Claro que esta teoría funciona siempre que quien debe satisfacer esta demanda tiene voluntad de escuchar. Porque para el gobierno todo atisbo que salga del relato que cada vez adquiere más niveles surrealistas, conviene no adjudicarle entidad.
Y no son pocos. En Entre Ríos existen 11 molinos harineros que no superan la categoría de Pyme y Santa Fe más de 50 establecimientos. Durante estos años, el sector de la molienda creció al ritmo de la exportación, y sólo en 2011 se alcanzó la suma de 5.649.225 toneladas, de las cuales Santa Fe obtuvo 667.001 (12 %) y Entre Ríos 189.524 (3,5 %)
En el reino de la escasez, todo es posible, pero que nadie aliente el fantasma de la importación de granos; o lo que es peor, de harina para la factoría del pan, el verdadero rehén entre el fracaso del Gobierno y el desquicio de una cadena que nunca fue homogénea.
Para Roulet, "si es cierto lo que dicen los exportadores podría no alcanzar el trigo". Según la proyección del ex vicepresidente de CRA, la industria tiene stock de trigo -con las 930.000 toneladas- para menos de 2 meses de molienda. En 2005, antes de la intervención del Gobierno en el mercado, que limitó la competencia entre molinos y exportadores, los molinos trabajaban con un stock de 5 meses de molienda. Siempre es en vano toda predicción, sobre todo si lo que hay que adivinar es el futuro.
Fuente : Dos Florines